Startrektos

Este año va a ser muy importante para ‘Star Trek‘. Además de estrenar una nueva película, ‘Star Trek: Más allá‘, de que todas las series de la franquicia entren en el catálogo de Netflix y de que se haya puesto en marcha ‘Star Trek: Discovery‘ (que se estrenará el año que viene), la serie original cumple 50 años de su estreno el próximo mes de octubre.

Es una fecha que es importante para la cultura popular porque la creación de Gene Roddenberry, aunque sólo aguantó tres temporadas en antena, entre 1966 y 1969, casi enseguida se convirtió en una de las obras más influyentes de la cultura del siglo XX. Sobre todo, ‘Star Trek’ utilizó algunos hallazgos que, después, multitud de series y películas han copiado.

El teletransporte

Beam me up, Scotty!” Ese “teletranspórtame, Scotty” con el que se tradujo esa frase en España es, probablemente, una de las cosas más famosas de la serie de ‘Star Trek’. Todas las naves tenían una cabina de teletransporte que permitía enviar a los tripulantes a la superficie de planetas, por ejemplo, y recogerlos después por el mismo método. Y éste no era más que la disolución molecular de sus cuerpos, su transformación en energía, para poder así ser transportados a su destino, donde sus átomos se recomponían de nuevo.

Los científicos llevan años intentando comprobar si el teletransporte cuántico (de fotones, principalmente) es posible, pero lo más interesante es descubrir que la serie “inventó” este método de viaje por necesidad. Cada vez que la Enterprise llegaba a algún planeta, había que utilizar miniaturas de la nave y de su superficie para grabar su aterrizaje y su despegue, y eso era muy costoso y llevaba demasiado tiempo. Así que se optó por construir un único set de la cabina de teletransporte, y se rodaba a los actores con un efecto fotográfico de desintegración. Se ahorraba así tiempo y dinero en el rodaje de las partidas y regresos a la nave.

El motor de curvatura

La teoría de la relatividad de Einstein y los estudios en física cuántica de Max Planck, más la tradición de las revistas pulp de ciencia ficción (y películas como ‘Planeta prohibido‘), permitieron a ‘Star Trek’ introducir en televisión lo que ahora, en todas las series modernas del género, se conoce como motor FTL, faster than light. En la serie de Gene Roddenberry, se llamaba hipermotor (hyperdrive), o motor de curvatura (warp drive), y permitía a las naves que aparecían en el programa viajar más rápido que la velocidad de la luz.

¿Cómo? Curvando el espacio por delante y por detrás de ella, lo que le permitía “hacer trampas” y saltarse la restricción de que ningún objeto con masa puede moverse más rápido que la luz. En 1994, el físico Miguel Alcubierre desarrolló el modelo teórico de un motor que podría utilizar esa curvatura del espacio-tiempo para saltar al hiperespacio, como lo denominan en ‘Star Wars’, y hacer realidad dicho motor es el sueño de no pocos ingenieros.

El papel de Uhura

Uhura

Las series más populares en la televisión estadounidense en la década de los 60 estaban protagonizadas por hombres blancos. No sólo los títulos de policías o los westerns, sino también las comedias familiares, en las que se daba una imagen muy conservadora de los roles de hombres y mujeres. En este último aspecto, las mujeres negras que aparecían en ellas eran, casi sin excepción, las criadas, a no ser que las comedias se centraran en familias afroamericanas. Así que, cuando ‘Star Trek’ se estrenó, Uhura fue toda una revelación.

Nyota Uhura (Nichelle Nichols) era la oficial de comunicaciones de la Enterprise, y aunque los protagonistas de la serie fueran, en realidad, Kirk y Spock, que estuviera simplemente en el puente de mando de la nave ya era algo muy importante para una comunidad negra que, en 1966, estaba en plena lucha por el reconocimiento de sus derechos civiles. De hecho, fue el propio Martin Luther King quien convenció a Nichols de no dejar ‘Star Trek’ al final de la primera temporada, asegurándole que “no tienes un papel “negro”, tienes un papel igualitario”.

Las relaciones interraciales

Un aspecto que destacó enseguida de ‘Star Trek’ es que su creador, Gene Roddenberry, quería que tuviera un reparto diverso y en el que diferentes tipos de personas estuvieran representadas de una manera más o menos equitativa. No sólo estaba Uhura, sino que también se encontraba allí Sulu (George Takei), piloto de la Enterprise, y de ascendencia japonesa, y la relación entre todos ellos era de tolerancia y amistad. Esa relación se llevó a sus máximas consecuencias en la tercera temporada de la serie, en lo que acabaría siendo el primer beso interracial de la televisión estadounidense.

Kirk besaba a Uhura bajo la influencia de unos alienígenas malvados que estaban jugando con ellos en el episodio ‘Plato’s stepchildren‘, pero que ese beso llegara en 1968, sólo unos meses después del asesinato de Martin Luther King, era toda una declaración de intenciones por parte de Roddenberry y de la serie, y su rodaje no estuvo exento de reticencias por parte del director del capítulo y los jefes de NBC. Para entender la relevancia de ese beso hay que pensar que todavía es muy difícil ver parejas interraciales en las series estadounidenses.

La relevancia de Spock

Spock

‘Star Trek’ presentaba un futuro para la humanidad en el que habían prevalecido nuestras mejores cualidades, en las que diferentes razas y culturas podían convivir y trabajar juntas en paz. Uno de los mejores ejemplos de ese ambiente era Spock (Leonard Nimoy), vulcaniano que ostentaba el puesto de oficial científico de la Enterprise y que acaba siendo el mejor amigo de Kirk (William Shatner), y una curiosa vuelta de tuerca a la figura del sidekick. Porque el capitán Kirk era el protagonista de ‘Star Trek’, el héroe valiente que siempre se ligaba a todas las mujeres, pero Spock no era el amigo gracioso, o exótico, o un poco tonto habitual.

Spock era quien solía cuestionar las decisiones de Kirk, alguien muy lógico y racional y que era capaz de controlar sus emociones hasta tal punto, que podía dar la sensación de ser ligeramente robótico. Era más inteligente que Kirk, y esa aplicación suya de la lógica a todos los problemas que se encontraba llevaba ‘Star Trek’ por un camino más “intelectual” de lo quer podía parecer en una space opera muy influenciada por las series del Oeste en las que Roddenberry había empezado a trabajar como guionista.

Los “camisas rojas”

Los episodios de ‘Star Trek’ solían seguir el mismo esquema: la tripulación de la Enterprise descendía a la superficie de un planeta que tenían que explorar, y con un par de los protagonistas siempre iban varios tripulantes rasos, vestidos con camisas rojas. En la primera toma de contacto con el lugar, casi siempre ocurría algo inesperado, una situación de peligro en la que acababa muriendo uno de esos “camisas rojas”. Esto pasaba tan a menudo, que acabó popularizándose el término redshirt para denominar a esos personajes descartables, cuyo único objetivo es incrementar la sensación de riesgo para los protagonistas, sin que les llegara a pasar nada grave.

Es una teoría de la cultura pop tan extendida, que hasta motivó una parodia en forma de libro, ‘Redshirts‘, de John Scalzi, y llevó a un fan de la serie, el estadístico Matthew Barsalou, a analizar, con los números en la mano, si realmente morían más camisas rojas en ‘Star Trek’ que tripulantes con el uniforme de otro color. Su conclusión fue que, proporcionalmente, vestir la camisa roja era más “seguro” que la amarilla, y la publicó en la web de la Real Sociedad Estadística del Reino Unido y la Asociación Estadística Americana.

El impulso del fan fiction

Khan

Uno de los aspectos más importantes de la creación de Gene Roddenberry es la generación de una dedicada, y numerosa, comunidad de fans, los trekkies, que mantuvieron vivo el legado de la serie desde su cancelación, en 1968, hasta su emisión sindicada en los 70 y, después, cuando dio el salto al cine, a partir de 1979. Esos fans expresaban a veces su amor por ‘Star Trek’ escribiendo sus propias historias, sus relatos de fan fiction, o fanfics, que encontraron en este título un fértil campo para dar rienda suelta a su imaginación.

Los trekkies fueron de los primeros en poner en pie muchos de los aspectos de la cultura fan actual, incluido el shipping, el apoyo a que se desarrolle una relación romántica entre dos personajes, aunque la serie no los lleve por ese camino. En el caso de ‘Star Trek’, eran Kirk y Spock quienes centraban esas historias, escritas por seguidores (muchos de ellos, mujeres) que optaban por crear sus propios relatos, ya que el entretenimiento mainstream no les prestaba demasiada atención como público.

El MCU de ‘Star Trek’

Al hablar de la saga de ‘Star Trek’, no se pueden dejar de lado sus películas ni la razón principal de los ejecutivos de Paramount para crear una nueva serie con ese título, a mediados de los 80. Querían que esa nueva serie, que acabaría siendo ‘Star Trek: La nueva generación‘, diera continuidad a las películas de la saga, y que los nuevos personajes tomaran el relevo en el cine también de la tripulación original de la Enterprise (algo que se cuenta en el mini documental ‘Chaos on the bridge‘).

De este modo, tanto cine como televisión estarían integrados en el mismo universo, algo que está haciendo Marvel, en mayor o menor medida, con sus series y películas. ‘Agents of SHIELD‘, por ejemplo, tiene que dar continuidad a lo que se muestra en el cine, y se ve afectada por lo que sucede en las películas (aunque a la inversa no tenga lugar la misma reacción). En su momento, también ‘Terminator: Las crónicas de Sarah Connor‘, debería haber cumplido la misma función si ‘Terminator Salvation‘ hubiera funcionado, y si la serie hubiera podido sobrevivir más allá de la segunda temporada.

Una serie sobre exploradores

El subgénero de la space opera suele estar más dominado por historias militaristas, en las que era muy habitual que los protagonistas humanos tuvieran que enfrentarse a alienígenas hostiles. En ‘Star Trek’, sin embargo, pesaba más la afición de Gene Roddenberry por las novelas de exploradores marinos del siglo XVIII, como las de Horatio Hornblower, en las que había batallas navales, sí, pero cuyas misiones tenían como objetivo principal la exploración de otras tierras (y pintaban un panorama bastante más idílico de la realidad de dichas misiones).

Esas influencias, más el clima de optimismo que había en Estados Unidos a principios de los 60 y el auge de la carrera espacial, llevaron a que Roddenberry quisiera que ‘Star Trek’ mostrara una humanidad con afán descubridor, no conquistador, y que trataba con respeto y tolerancia a otras razas. Ese mensaje es el que sigue atrayendo a muchos de sus fans y el que es, de algún modo, el principal legado de la serie original de ‘Star Trek’.

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La noticia

Nueve hallazgos de ‘Star Trek’ que todo el mundo ha copiado después

fue publicada originalmente en

Xataka

por
Marina Such

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Source: xataka